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PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL CÁNCER Y SUS TRATAMIENTOS

(Fuentes consultadas: Instituto Nacional del Cáncer, Argentina. National Cancer Institute (NCI), Estados Unidos. Cancer Research UK (organización benéfica de investigación), Reino Unido.

¿Qué es el cáncer?

Cuando hablamos de cáncer nos referimos a un amplio grupo de enfermedades que comienzan en las células.

Normalmente, las células humanas crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. En el cáncer, algunas de las células del cuerpo empiezan a dividirse sin control y se diseminan a los tejidos cercanos o a distancia, a través de la sangre o el sistema linfático.

El cáncer puede empezar casi en cualquier lugar u órgano del cuerpo humano.

¿Tumor es lo mismo que cáncer?

Tumor es un término que se utiliza para nombrar a cualquier masa de tejido. A su vez los tumores pueden ser benignos o malignos. Cuando nos referimos a un tumor con células malignas, usualmente utilizamos la palabra cáncer. 

La principal diferencia entre un tumor maligno y uno benigno es que en estos últimos, las células no se diseminan a otras partes del cuerpo, sino que por lo general crecen localmente como masas únicas. 

¿Cuántos tipos de cáncer hay?

Hay más de 100 tipos de cáncer. Los tipos de cáncer reciben, en general, el nombre de los órganos o tejidos en donde se forman los cánceres. Por ejemplo, el cáncer de mama empieza en las células de la mama, y el cáncer de cerebro empieza en las células del cerebro.

Muchos cánceres forman tumores sólidos, los cuales son masas de tejido. Los cánceres de la sangre, como las leucemias, en general no forman tumores sólidos.

De acuerdo al tipo específico de célula que le da origen, también se pueden llamar:

Carcinomas: Son los tipos más comunes de cáncer. Se forman en las células epiteliales, que son las que cubren las superficies internas y externas del cuerpo. Dentro de esta familia de tumores, hay diferentes subtipos como los adenocarcinomas, carcinomas escamosos y carcinomas transicionales.

Sarcomas: Los sarcomas son cánceres que se forman en el hueso y en los tejidos blandos, incluso en músculos, tejido adiposo (graso), vasos sanguíneos, vasos linfáticos y en tejido fibroso (como tendones y ligamentos).

Leucemias: Los cánceres que empiezan en los tejidos que forman la sangre en la médula ósea se llaman leucemias y se caracterizan por una acumulación de glóbulos blancos en la sangre y en la médula ósea.

Linfomas: Este tipo de cáncer se origina en los glóbulos blancos que combaten las enfermedades y que forman parte del sistema inmunitario, los cuales reciben el nombre de linfocitos (células T o células B). Hay dos tipos principales de linfomas: el Linfoma de Hodgkin y el Linfoma no Hodgkin.

Mieloma múltiple: Es un cáncer que empieza en las células plasmáticas, que son otro tipo de células inmunitarias. Estas células anormales se acumulan en la médula ósea y forman tumores en los huesos de todo el cuerpo. 

Melanoma: El melanoma es cáncer que empieza en las células que se convierten en melanocitos, los cuales son células especializadas en producir melanina (el pigmento que da el color a la piel). La mayoría de los melanomas se forman en la piel, pero pueden formarse también en otros tejidos pigmentados, como en los ojos.

¿Cómo aparece el cáncer?

El cáncer se considera una enfermedad genética, causada cuando se producen cambios en genes clave que controlan la forma en la que funcionan nuestras células, especialmente la forma en la que crecen y se dividen.

En general, no es posible saber con exactitud por qué una persona padece cáncer y otra no.

El cáncer de cada persona tiene una combinación única de cambios genéticos, también llamados mutaciones. Conforme sigue creciendo el cáncer, ocurrirán cambios adicionales. Aun dentro de cada tumor, células diferentes pueden tener cambios genéticos diferentes.

Estos cambios en los genes pueden heredarse de los padres, dando lugar al cáncer hereditario, pero ésta no es la forma más frecuente (sólo comprende el 5-10% de los casos).

Cuando no existe un factor hereditario, estos cambios genéticos suceden también en la vida de una persona como resultado de errores que ocurren al dividirse las células, o por el daño del ADN causado por algunas exposiciones del ambiente.

Los factores de riesgo para desarrollar cáncer son:

Edad: La edad avanzada (o el envejecimiento) es el factor de riesgo más importante para el cáncer en general y para muchos tipos individuales de cáncer.

Factores ambientales u ocupacionales: La contaminación ambiental por compuestos cancerígenos es responsable de 1 al 4% de todos los casos de cáncer. La exposición de la población a estos productos químicos puede ocurrir a través del consumo de agua o alimentos contaminados, la contaminación del aire y suelo y la exposición en espacios cerrados. Se han identificado más de 100 agentes, entre los cuales se encuentran distintas formas de asbestos, benceno, arsénico, cadmio, óxido de etileno, sílica, benzopireno, producción de aluminio, fundición de hierro y acero, entre otras.

Factores infecciosos: Ciertas infecciones ocasionadas por virus y bacterias, se asocian a un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Por ej., la infección ocasionada por: el Virus Papiloma Humano (VPH), causante del cáncer de cuello uterino; los Virus de Hepatitis B y C, causantes del cáncer hepático o hepatocarcinoma; el Virus de Epstein-Barr (VEB), que es un tipo de virus de herpes que se asocia a un riesgo mayor de linfoma y de cáncer de estómago y cáncer de nasofaringe; y la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori), que se aloja en la capa mucosa que recubre las paredes del estómago y es una de las causas del cáncer gástrico y del linfoma del tejido linfoide asociado a mucosa (MALT).

Radiaciones: El principal factor de riesgo es la radiación ultravioleta de los rayos solares, que puede producir en las personas cáncer de piel. También se asocia a los equipos de bronceado que emiten radiación UV (camas solares). 

Los exámenes radiológicos como las radiografías, mamografías y tomografías, emplean rayos X que son radiaciones ionizantes, es decir que tienen la potencialidad de dañar a las células. Estos procedimientos deben estar adecuadamente indicados por un profesional y realizados correctamente, para reducir la exposición a dosis de radiación innecesarias.

Hábitos y estilos de vida:

  • Actividad física y peso saludable: Diferentes estudios han demostrado una asociación entre el sobrepeso y la obesidad con tumores como los de esófago, colorrectal, mama, útero y riñón. Una dieta rica en grasas también se asocia a un aumento del riesgo de cáncer.

La actividad física puede actuar disminuyendo el riesgo de cáncer que está asociado a cambios hormonales, factores de crecimiento, inmunidad y mecanismos antioxidativos. Y puede cambiar los niveles de algunas hormonas, como los estrógenos y la insulina.

  • Tabaco: El tabaco es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer.

El humo del tabaco contiene alrededor de 250 sustancias químicas que causan daño tanto a fumadores como a las personas expuestas al humo del tabaco ambiental. Se han identificado cerca de 70 sustancias que causan cáncer: nitrosaminas específicas del tabaco, acetaldehído, aminas aromáticas, arsénico y benceno, entre otras.

Las personas que fuman están expuestas a sus efectos perjudiciales para la salud, cualquiera sea su nivel y forma de exposición.

El humo del tabaco provoca diversos tipos de cáncer, como los de boca, cavidad nasal y senos paranasales; cabeza y cuello; cavidad oral; colorrectal; cuello del útero; esófago; estómago; faringe; garganta; hígado; laringe; médula ósea; ovario; páncreas; pulmón; riñón; uréter y vejiga.

  • Alcohol: El consumo de alcohol es factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, como los de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto y mama. El riesgo de cáncer aumenta según la cantidad de alcohol que se consume. 

Hablamos de un consumo excesivo de alcohol cuando se toman 4 o más bebidas en un día u 8 o más bebidas a la semana, para las mujeres, y 5 o más bebidas en un día o 15 o más bebidas a la semana, para los hombres.

Además, las personas que consumen alcohol y tabaco tienen riesgos mucho mayores de padecer cáncer de la cavidad oral, de faringe (garganta), laringe y de esófago, que las personas que consumen solo tabaco o solo alcohol.

¿Qué es una metástasis?

Las células cancerosas pueden separarse del sitio donde se formaron inicialmente (cáncer primario) y desplazarse a otras partes del cuerpo por medio de los vasos sanguíneos o del sistema linfático (a través de los ganglios). A este proceso de diseminación se llama metástasis.

El cáncer metastásico tiene el mismo nombre y el mismo tipo de células cancerosas que el cáncer original o primario. Por ejemplo, el cáncer de próstata, que se disemina a los pulmones y forma una metástasis allí, lo llamamos “cáncer de próstata metastásico o con metástasis pulmonares” y no “cáncer de pulmón”.

¿Cómo se diagnostica el cáncer?

En la mayoría de los casos, la única manera de saber con certeza si se trata de cáncer es hacer una biopsia. Este es un procedimiento en donde se extrae una muestra de tejido para ser estudiada. 

Las biopsias pueden ser realizadas de distintas maneras: mediante punciones con agujas finas o gruesas, por estudios de endoscopía (por ej., la videocolonoscopía para estudiar el colon) o mediante una cirugía, con anestesia local o general. El tipo de procedimiento será seleccionado por el médico de acuerdo al tejido a estudiar.

Una vez obtenida la biopsia, se realiza un informe de patología, en donde se consigna si el diagnóstico es de cáncer o no. En caso de serlo, el patólogo identificará las características y el subtipo.

Con el diagnóstico de certeza de cáncer, es habitual que el médico solicite más estudios para conocer la extensión de la enfermedad (estudios por imágenes o de laboratorio).

¿Cuáles son las etapas o estadios del cáncer?

El estadio del cáncer hace referencia a cuál es la extensión de la enfermedad al momento del diagnóstico. Toma en cuenta tres parámetros importantes: el tamaño del tumor, si hay afectación o no de ganglios linfáticos cercanos y si existen o no metástasis.

Para conocer la extensión o el estadio del cáncer, se utilizan pruebas de diagnóstico por imágenes como Tomografía computada, Resonancia magnética, PET-TC, centellograma (por nombrar algunos ejemplos). Estos diferentes estudios pueden ser solicitados según el tipo de cáncer o su localización. 

Los estadios se clasifican con números que van del 0 al 4. En el estadio 0 existen células anormales en el tejido pero no se han extendido. También pueden recibir el nombre de “carcinoma in situ”. En los estadios 1, 2 y 3 el cáncer está localizado en el órgano que le dio origen, pudiendo haber afectación de los ganglios linfáticos cercanos. En el estadio 4, el cáncer se ha extendido a distintas partes del cuerpo a través de metástasis.

¿Cuáles son los tipos de tratamientos para el cáncer?

La selección del tratamiento depende del tipo de cáncer y la etapa o estadio en la que se encuentra. En algunos casos será necesario un solo tipo de tratamiento. En otros casos, se requerirá una combinación de tratamientos, realizados al mismo tiempo o por etapas.

Para tratar el cáncer se realiza: 

Cirugía: Es un procedimiento en donde el médico cirujano extirpa el cáncer del cuerpo, de forma total o para lograr una reducción del tumor. Esto puede realizarse con anestesia general o local. A su vez la cirugía puede ser abierta (en donde se hace un corte grande para poder extirpar la enfermedad) o por otras técnicas menos invasivas como la laparoscopía (en donde se utilizan cortes muy pequeños). 

Medicamentos: Existen distintos medicamentos para tratar el cáncer. Algunos de ellos se administran como comprimidos o cápsulas; otros por vena, por inyecciones intramusculares o subcutáneas. 

Las drogas oncológicas son de distintos tipos, y se clasifican de acuerdo a su funcionamiento en el organismo: existen tratamientos que involucran hormonas, drogas conocidas como quimioterapia y otras terapias más modernas que se conocen como “terapias dirigidas” (por ej. los anticuerpos monoclonales).

Las drogas a utilizar varían de acuerdo al tipo de cáncer y a la etapa de la enfermedad. No todos los cánceres se tratan con las mismas drogas. Usualmente se emplean combinaciones de drogas, pero en muchos casos puede indicarse sólo una.

Radioterapia: Este tratamiento focalizado utiliza dosis altas de radiación para destruir las células del cáncer. Este tipo de efecto no es inmediato, sino que se requieren días o semanas para poder ver su resultado y, una vez terminado el tratamiento, continúa actuando durante algunas semanas posteriores. Hay un límite en la cantidad de radiación que un área del cuerpo puede recibir sin peligro en el transcurso de la vida.

Existen dos tipos principales de radioterapia: la externa, en donde la radiación procede de una máquina y se enfoca hacia el cáncer (sin tomar contacto con el paciente). Y la radioterapia interna, en donde la fuente de radiación se coloca dentro del cuerpo (también conocida como braquiterapia). 

Es importante conocer que no todos los cánceres pueden ser tratados con radioterapia. 

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