26/03/2018 TN.com.ar – Nota

Se registran 5 mil nuevos casos cada año en Argentina y es la principal causa de muerte ginecológica en el país.

El 26 de Marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, la principal causa de muerte ginecológica en Argentina. Según datos de la Fundación Huésped, cada día en nuestro país, 14 mujeres conocen su diagnóstico de cáncer de cuello de útero y otras 5 mueren por esta causa.La incidencia de esta enfermedad es de 20 muertes por cada 100.000 habitantes. Afecta principalmente a mujeres de bajos recursos, con deficiente nivel educativo, inicio de relaciones sexuales precoces, altos índices de maternidad adolescente y dificultades de acceso al sistema de salud. Muchas de ellas no saben que existe una prueba para detectarlo. En la actualidad, las provincias de Misiones y Formosa registran las tasas más altas. En diálogo con CONBIENESTAR, la Dra. Natalia Zeff (M.N. 113.620), ginecóloga y obstetra, especialista ginécología oncológica y Médica de Planta del Instituto de Oncología “Angel H. Roffo“, refirió que las cifras y datos están en relación al nivel de prevención y el estadío del diagnóstico, y destacó la importancia de prevenirlo para evitar contraerlo. El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es el causante del 100% de casos de cáncer cérvico uterino. Se calcula que 8 de cada 10 personas sexualmente activas tuvo o tendrá contacto con algún tipo de VPH alguna vez en su vida. En la mayoría de los casos el organismo controla la infección. Sólo un pequeño porcentaje, pueden evolucionar a lesiones precancerosas o cáncer. Se trata de una enfermedad que tiene un método eficaz de detección temprana y la Dra. Zeff hizo hincapié en la importancia de aprovecharlo. Además explicó que existen dos métodos de prevención: la primaria y la secundaria. La primera se refiere a la vacunación, muy efectiva en la disminución de la infección por HPV, que se encuentra en el Calendario Nacional de Vacunación para niñas desde los 11 años de edad, y desde hace un par de años, también se aplica en niños varones. Una vez expuestos al virus de HPV, aplica la prevención secundaria que se refiere a los métodos de detección precoz en el marco de los controles ginecológicos anuales que se debe realizar una mujer sexualmente activa. El principal método de detección es el papanicolau. Se aconseja realizar este estudio dentro de los primeros tres años de haber iniciado las relaciones sexuales o a los 21 años en pacientes que aún no han tenido sexo.El virus del papiloma humano es un factor necesario pero no suficiente para contraer esta enfermedad. Otros motivos como el inicio temprano de relaciones sexuales, la promiscuidad, el tabaquismo, bajo nivel socioeconómico, aumentan el riesgo de contraer cáncer de cuello de útero. El 70% de las mujeres que tiene relaciones sexuales está expuesta a contraer cáncer de cuello uterino, y por eso la mejor manera de prevenirlo es mediante los métodos de detección precoz. Además del papanicolau y la colposcopía, para mujeres mayores de treinta años existe otro más sensible para la detección de la infección que el Test de HPV. La importancia de los métodos de detección precoz radica en que, de hallar lesiones causadas por el virus y precursoras del cáncer de cuello uterino, se puedan tratar a tiempo. En pacientes jóvenes esas lesiones se pueden retrogradar, curarse solas. Pero no es el caso de las mujeres mayores de treinta. Como el cáncer de cuello uterino es una enfermedad causada por un virus de transmisión sexual, la importancia del correcto empleo del preservativo es fundamental y, por supuesto, la educación sexual desde la infancia, en virtud del tiempo cada vez menor en que los chicos se inician sexualmente.La importancia de la prevención es detectar la infección que causa el cáncer de cuello uterino de manera temprana para poderla tratar. En mujeres que nunca estuvieron expuestas al virus, alcanzaría con realizar un papanicolau anual hasta los 65, mientras que en aquellas que si lo han estado, hasta los 75 años sería lo más prudente. La mayoría de las lesiones precancerosas no suelen dar síntomas, sin embargo, no se debería dejar de consultar al médico frente a las siguientes manifestaciones:- Sangrado vaginal fuera del ciclo menstrual.- Flujo vaginal sanguinolento.- Dolor y/o sangrado con las relaciones sexuales.- Dolor pélvico.

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